El Dreamland Gran Canaria consumó un descenso que pone fin a la etapa más brillante de su historia en la ACB. Los claretianos regresan a la categoría de plata después de 31 temporadas consecutivas en la ACB, una circunstancia que no se producía desde la campaña 1991-92. Durante más de tres décadas, el conjunto isleño logró consolidarse entre los grandes del baloncesto nacional, disputando fases finales, competiciones europeas y construyendo una identidad propia dentro de la élite. Sin embargo, la temporada 2025-26 quedará marcada como el año en que esa trayectoria se rompió de manera inesperada y dolorosa. La caída resulta aún más difícil de explicar si se observa el pasado reciente de la entidad. Hace apenas dos temporadas, el Gran Canaria levantó la EuroCup, el mayor logro deportivo de su historia. Aquel título otorgó al club el derecho a disputar la Euroliga, una posibilidad que finalmente fue descartada por el club por razones económicas y logísticas. Dos años después, la realidad es radicalmente distinta. El equipo que conquistó Europa ha terminado perdiendo la categoría, evidenciando una degradación progresiva que se aceleró durante una campaña marcada por los errores y la falta de reacción. La temporada estuvo marcada por la inestabilidad en el banquillo. Jaka Lakovic comenzó el curso al frente del equipo, pero la dinámica negativa acabó provocando un relevo que llegó cuando la situación ya era crítica. El argentino Néstor García asumió el cargo el pasado 8 de abril con el objetivo de obrar una remontada que nunca llegó a producirse. Para entonces, el Gran Canaria ya había quedado fuera de la Copa del Rey y había sido eliminado de la Basketball Champions League. Con el 'Ché' García al mando, los amarillos solo lograron tres victorias en nueve encuentros. El desenlace quedó sellado tras la contundente derrota frente al Valencia Basket, un partido en el que los claretianos cayeron por 24 puntos. Tras el encuentro, el técnico argentino mostró su pesar: 'Descender así es muy doloroso; pido perdón a la afición del CB Gran Canaria'. Más allá de los resultados deportivos, el descenso también apunta hacia la gestión realizada desde los despachos. La confección de la plantilla por parte de Willy Villar no respondió a las necesidades del equipo, mientras que la tardanza en la adopción de decisiones clave y una aparente negación de la situación impidieron corregir el rumbo cuando aún había margen de maniobra. La autocrítica se espera por parte de su presidente, Sitapha Savané, que solo se ha dirigido a la afición a través de sus redes sociales: 'Solo queda pedirles perdón por esta temporada y asumir responsabilidades'. Un mensaje insuficiente, pero que resume el sentir de un club que ha pasado en muy poco tiempo de celebrar el mayor éxito de su historia a afrontar el enorme desafío de reconstruirse.
Dreamland Gran Canaria cae en la ACB: un descenso histórico

Dreamland Gran Canaria's historic drop marks the end of its brightest ACB era. The team returns to the silver category after 31 consecutive seasons in the ACB, a circumstance that hadn't occurred since the 1991-92 campaign. For over three decades, the island-based team managed to consolidate itself among the country's top basketball teams, competing in final phases, European competitions, and building its own identity within the elite. However, the 2025-26 season will be marked as the year in which that trajectory was broken in an unexpected and painful way. The fall is even more difficult to explain if you look at the entity's recent past. Just two seasons ago, Gran Canaria won the EuroCup, its greatest sporting achievement. That title gave the club the right to compete in the Euroliga, a possibility that was eventually ruled out by the club due to economic and logistical reasons. Two years later, reality is radically different. The team that conquered Europe has ended up losing its category, showing a progressive decline that accelerated during a campaign marked by errors and a lack of reaction. The season was marked by instability on the bench. Jaka Lakovic began the course at the helm of the team, but the negative dynamic eventually led to a change that came when the situation was already critical. Argentine coach Néstor García took over the reins on April 8 with the goal of working a comeback that never materialized. By then, Gran Canaria had already been eliminated from the Copa del Rey and the Basketball Champions League. With García at the helm, the team managed only three wins in nine games. The outcome was sealed after a crushing defeat against Valencia Basket, a game in which the claretianos fell by 24 points. After the match, the Argentine coach expressed his regret: 'Falling like this is very painful; I ask for forgiveness from the CB Gran Canaria fans'. Beyond the sporting results, the drop also points to the management made from the offices. The team's roster was put together by Willy Villar, who failed to meet the team's needs, while the delay in adopting key decisions and an apparent denial of the situation prevented correcting the course when there was still room for maneuver. The self-criticism is expected from the club's president, Sitapha Savané, who has only addressed the fans through social media: 'There's only one thing left to ask for forgiveness for this season and assume responsibility'. An insufficient message, but one that summarizes the feeling of a club that has passed in a very short time from celebrating its greatest sporting achievement to facing the enormous challenge of rebuilding itself.